La legítima defensa putativa aparece cuando una persona cree encontrarse frente a una agresión que, de existir realmente, podría justificar su reacción, aunque esa agresión no haya ocurrido como fue percibida.
El análisis exige revisar:
- qué situación observó la persona;
- qué información tenía en ese momento;
- si el error era comprensible o evitable;
- si la respuesta fue necesaria y racional según las circunstancias;
- si existió exceso, confusión o terror.
No se trata de validar cualquier reacción subjetiva. La autoridad debe confrontar la percepción individual con los hechos comprobados y con los requisitos legales de la legítima defensa.
Este artículo desarrolla el titular histórico de la v1 sobre justificación putativa. Información general; no constituye asesoramiento jurídico.
Fuente oficial: Código Penal, Ley N.º 1160/1997.





